30.6.12

Cansado de vivir un siglo


Quiero que vengan
De una vez con sus alas blancas o su mortaja negra.
No me importa a dónde me lleven,
Tan sólo quiero que lo hagan.
Me da lo mismo un jardín o una fogata.
En fin, ambos son eternidad infinita.
Quiero que vengan
A juntar con una pequeña bolsa mis horas felices
Y con un enorme saco mis desdichas.
He nacido para padecer, como tú
La felicidad son sólo limosnas que acuñan los ingenuos
Los optimistas y los mercaderes de la ilusión.
Quiero que vengan
Las heridas de la vida masacraron mi alma
Y mi esqueleto ya está harto de los golpes del vivir.
Los que amé ya han partido
Y fueron tan ingratos que no me llevaron consigo
No me importa a dónde.
Hubiera sido más digno que este depósito de viejos.
Quiero que vengan
Así como hace un siglo me trajeron en frágil atadijo
Que se hagan cargo y me devuelvan al polvo estelar
A brillar como cometa,
-Cosa que no me ha dado esta vida-.
Quiero que vengan
Más si no vienen,
Me haré cargo yo mismo de comprar el boleto
Hacia la nada.
Juntaré mis días, mis recuerdos.
Derramaré la última lágrima
Y dispararé la última carcajada.

5 comentarios:

  1. Solo una cosa te auguro, poeta. La bolsa de tus horas felices, será desmesurada sin dudas.La otra, apenas si llenará una muela...
    Vaya crudeza la de este primer encuentro con tus letras, fuerte, amigo, muy fuerte el texto y feliz yo de que asi sea, es bueno que a veces la poesía nos dé un cachetazo. un abrazo Andrés, nos vemos

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Bellísimo. Saludos. Elen Lackner

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    2. Muchas gracias por tus palabras!!! Saludos!!!

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