25.7.15

Vulnerable

…Y fue por aquel entonces
Que decidió ser guarida
Cuando apenas un pichón 
Picoteaba horas de vida.
En su alma de ruiseñor
Un niñito herido anida
De un amor propio ultrajado
Con puñales y cornisas.
Por eso hoy esta altivez
Que bien lo caracteriza,
Manto inseguro de miedo,
De encono, fobia y mentiras.
Lucha feroz contra Sí 
En la cruel apología
De mofas legas hendidas
En su ingenua vida niña.

...Y fue por el otro entonces
Que decidió ser esquirla,
Puñal, bala de cañón,
Resentimiento e inquina.
Nadó por océanos negros,
Y se peleó con la vida,
Se hizo amigo de Satán
Y al mundo lo odió con ira.
Ese fuego del infierno
Se apoderó de su vida,
De su alma de humilde ciervo
Como cruenta arremetida.

Pero despertó otro día
Cerca de su última cita
Y desnudó su calvario
De animal que padecía.
Por eso miró otra vía
Otros trenes, otra mar
Y descubrió que en la vida
De nada sirve penar.
Y se embarcó en la alegría,
En el argüir y el perdón,
Y hoy camina despojado
De aquella inmensa aflicción.
Y ese niño que sufría
En un instante creció
y redescubrió su hombría,
Su autoestima y su valor.

22.7.15

Desvarío

Se me ríe la vida, se me ríen las horas.
Resultado de imagen para locuraEn este tratado de impaciencia te encontré
En el muro; encendida en la hoguera
Del tiempo encorvado arañado en los azulejos.

Cómo dejar de quererte si te deseo.
Cómo dejar de desearte si te anhelo…

Aquella tarde de sol, repleta de mariposas
Caminabas junto a mí cuando aromaban las rosas.
Caminabas junto a mí pálida, de túnica blanca;
Y entre la resolana y la bruma del río
Se colgaba nuestra sombra detrás de los viejos sauces…
Ahí fue cuando te amé para siempre,
En el momento que tomaste mis alas
Y me llevaste a la locura.
…Se me ríe la vida porque una vez más te encontré,
Pálida, de túnica blanca en los fríos pasillos del hospicio.

6.7.15

Felonía

No voy a clavarte las uñas del rencor
Por lo que pasó atrás en el camino,
Haré de cuenta que tan sólo fue el destino
El que cruzo delante tuyo aquel fulgor

Que se apoderó de tus ojos cristalinos
De tu risas, de tus besos y sudor;
Que laceró mi alma con su trino
De pájaro carroñero sin pudor.

No voy a clavar la bandera del olvido
Simplemente, mas, no puedo dulce amor
Porque nace en mí la flor de aquel espino
Que sembraste aquella noche de licor.

Pero llevo mi esperanza de beduino
En un morral titubeante y soñador
De encontrar ese vergel divino
Que libere la mariposa del dolor.