26.1.12

Deberías


Deberías atreverte, mostrar más
dejar escapar esas piernas  encorsetadas de pudor.
Deberías animarte, soltarte
dejar volar la blancura de tu piel de fémina enjaulada.
De tu sensualidad no sabes nada,
no te enseñaron que podías ser deseada.
Deberías amarte  en el espejo
darte cuenta que tus curvas provocan también deseo.
No disimules tu figura
en atuendos holgados de diseño,
no sabes la belleza que se esconde por ahí adentro.
Mezquinadle a tu falda un trozo más de lienzo,
regálale  a tus senos un poco de aire fresco
y permite que tus curvas  puedan tomarse sin frenos.
Libera tu melena  de un “súper yo” siniestro
y píntate los ojos y los labios con esmero.
Deja libre al felino, no le temas al miedo
eres hermosa, mujer. Pensé que debías saberlo. 

25.1.12

A mi ídola


Te tejió la luz en el vientre de tu madre
Con rayos del sol de la mañana,
Tan radiantes, tan frescos, tan lozanos
Como el germen del trigo de tu Pampa.
Y no es casual, no, que cuando ríes se ilumine mi alma
Porque tienes el toque justo de ternura,
 de paz sin ataduras ni fusiles,
y del néctar de las flores de la alfalfa.
Estás, y tu optimismo se abalanza
Sobre la oscuridad  que encarcela algunas almas
Cual si los átomos que forman tu figura
Las anegaran en confetis de bonanza
En vos muere el prejuicio y la censura,
La libertad es tu única balanza
Y no juzgas, dejas ser y  lo permites
Por eso es que me gustas
eres auténtica, genuina y solidaria. 

20.1.12

A una obrera


Huelo en tus manos el aroma de la ropa lavada
Mientras me entrego a tu regazo
De brazos fuertes
Que amasan nuestro pan cada mañana.

En tus ojos jóvenes, pero viejos
Diviso la alegría de la digna pobreza,
La que te lleva cada día a casa de los señores
A adecentar, con tus manos de hada,
Su impúdica riqueza.
 
En tus ropas, que no van a la moda
Y en tu calzado de tantas caminatas
Puedo ver a una auténtica modelo
Que no sale en las frívolas revistas
Ni en programas de escándalos obscenos.

Eres sencilla, pulcra y bien honrada
Y aunque la escuela te ha dejado en el camino
Tu enseñanza de maestra de la vida
Escribe un libro en mi casta alma de niño.

Eres mi madre, mi guía en el camino
Eres ejemplo tenaz para tus hijos
Y aunque la vida te trata tan severa
No escatimas afabilidad y cariño.

Te admiro por tu porte ante la vida
Por el difícil trajín de cada día
Por el esfuerzo de traer pan a mi mesa
Y orgulloso de que seas MADRE MIA.  

17.1.12

Madre eres


Símbolo de amor y ternura
Que todo lo perdonas
Y nada lo censuras.
Fuente de vida y venturanza
Que perpetúas en el mundo
Al hombre y su esperanza.
Estrella guía
Que alumbras el camino
Y nos llevas por la vida.
Caricia que calma
En momentos dolientes
Y en noches de alarma.
Consejera sabia
En rumbos torcidos
Y en calles non sanctas.
Blasón de alma
Que escudas tus retoños
Con segura y tierna calma.
Noches en vela
De manos balsámicas
Que curan mil penas.
Lágrima en vertiente
Si ves tus cachorros
Sufriendo dolientes.
Fogata de hogar
Candil encendido
Tibieza de pan.

Madre, eres madre
Antes que hembra
Antes que mujer
Antes que esposa
Antes que amante.

13.1.12

Mujer (en un mundo machista)


Quizás lo primero que escuchaste
Al salir de las entrañas de tu madre
Fue el lamento machista de tu padre
Por no contener entre tus piernas
El esperado viril trozo de carne.

Pero el tiempo y las manos de natura
Te transformaron en maja flor radiante;
Radiante a los ojos de ese hombre
Que un “machito” quería en otro instante.

Pero tu luz inmaculada de belleza
Cegó sus ojos
Y de allí en más fuiste un diamante
Para pulir con carcelaria idea
Y atesorarte con celo de un amante.

Creciste con cuidados singulares
Por temor a que fueran a mancharte
Las torpes manos de un muchacho
Llenas de fango de deseo por tu carne.

Pero un día volaste de tu nido
Y en el mundo machista te adentraste
A ser vos, una rosa entre los cardos
A ensayar poco a poco hacerte grande.

Y a ese muchacho del que tanto te cuidaron
Tu tesoro sin reparos le entregaste
Era el amor el que llamaba lujurioso
Para que abrieras tus alas sin pensarte.

Pero ese mismo que tu inocencia se llevó
Te juzgó con la vara miserable
La misma que utilizan los imbéciles
Con medidas de machismo deplorable.

Hoy igual caminas por la vida
Con la frente bien alta, con alarde
Fuiste sincera y entregaste tu pudor
A un idiota, que no supo valorarte.

12.1.12

Púber


Luego de salir de la ducha, Leonela dejó caer a un lado el toallón que la cubría.
Se contempló frente al espejo  de soslayo, y con el rabillo del ojo observó la muñeca de trapo que le sonreía sentada entre los almohadones de su cama.
Casi sin dudar, y con la imagen que le había devuelto el espejo fija como un cuadro en la mente, tomó la muñeca y la arrojó dentro del placard. Un hilo rojo y tibio se abría camino entre sus piernas.
Ese día, para ir a la escuela, se pintó los ojos y los labios.

11.1.12

Mujer


Afrodita majestuosa de la tierra
Que derramas belleza singular
Con tu aroma mujeril de flores frescas
Alborozado me dejas al pasar.
En aparente fragilidad endeble
Caminas distinguida al avanzar
Sobre tus tacos de ninfa inaccesible
Esparciendo tu belleza de aseidad.
Tu elegancia de nardo refinado
Y tu finura inasequible de deidad
Me elevan al Olimpo como Apolo
Por el deleite de verte caminar.
Agradezco al Creador y su grandeza
Por su modelo perfecto de beldad
Que ha posado gentil sobre la tierra
Para mi pobre existir regocijar.

10.1.12

Lingus


Libo de tu flor en tu fémina hura
baño mis papilas en zumos y azúcar,
y extraigo tu néctar oh! Fruta madura.
Tu cintura baila una danza oculta,
deleite y  fandango en tu dulce cisura
de capullo de seda y de angélica albura.
Una sinfonía  sin una partitura
De gemidos claros y notas convulsas
profundos suspiros tu alma depuran
de goce sin  tiempo y sin ataduras.
Mi canción te lleva hacia la locura
Hacia el infinito placer sin censura.
Y estallas volcán de células brunas
De lava caliente de emoción profunda
Entre vías lácteas, entre luz de luna
Entre bosques verdes, entre suaves dunas.

…Pasa la tormenta, la calma te inunda
y mi boca vuela hacia tus alturas
a buscar tus senos, tu piel de aceituna
tu risa de ángel, tus besos de luna

Plácido comienzo


Te bebiste de un trago la simiente
blancura espesa y germinal
gestada en latidos tan ardientes
como el mismo pecado original.
Entonces desmayé convaleciente
tras convulsiva hecatombe matinal
que descolgó a Febo del saliente
para fundirlo en hoguera infernal.
El día comenzó plácidamente,
ya en sosiego el huracán hormonal,
sonrientes  nos mezclamos con la gente
en rutinario trajín  de trabajar.

9.1.12

Me sobran los motivos (a Joaquín Sabina)


Este hartazgo de estar vivo
Esta blanca palidez
Estas sábanas arrugadas
Esta maldita vejez.
Este dolor sin morfina
Este ser por sólo estar
Este olor a vitaminas
Este aroma de hospital
Estas luces fluorescentes
Este vivir sin respirar
Esta voz de tanta gente
Este dormir sin soñar.
Estos beeps en mis oídos
Estas agujas del mal
Este no poder moverme
Estas ganas de escapar
Estas enfermeras blancas
Que no me dejan en paz
Estos médicos cobardes
Que no me dejan marchar

8.1.12

A Don Marcelo Berbel ( el hombre de la voz ronca)

Resultado de imagen para marcelo berbel
¿Qué pasará que el Limay no canta?
¿Qué pasará que el Negro está triste?
¿Qué pasará que cae la nevada?
¿Qué pasará? ¿Qué pasará?

Ha muerto el poeta del pueblo,
Se fue Don Marcelo.                                                 
Su alma marchó con el viento
A esparcir sus versos.
Es otoño allá en Huechulafquen
Más, parece invierno
Y Antú  en la cima del Domuyo
Se apagó un momento.

¿Qué pasará? ¿Quién cantará?
¿Quién te honrará? ¿Quién te amará?

La mapu neuquina lo llora,
Silencio en los pueblos.
La patria Mapuche lo loa
Entre sones y ruegos.
El cóndor ya no vuela alto,
En señal de respeto
Y hoy no levanta la cosecha
El duro piñonero.

¿Qué pasará? ¿Quién cantará?

¿Quién te honrará? ¿Quién te amará?

En un boliche de campo
Perdido en los cerros,
Alguien rinde su ginebra
Al poeta muerto.
Ese hijo de madre mapuche,
Cantor de lo nuestro,
Pintor de la simple palabra
Y alma de maestro.

¿Qué pasará? ¿Quién cantará?
¿Quién te honrará? ¿Quién te amará?

La copa del pehuén le rinde
Sus piñones frescos
La flor de Amancay ya dormida
Fulguró en su sueño.
La tierra recibe gloriosa
A este hombre sincero
Que fue su pastor y semilla
Y elevó su acervo.

¿Qué pasará? ¿Quién cantará?
¿Quién te honrará? ¿Quién te amará?

1.1.12

A mis hermanos tehuelches y mapuches


Alguna vez el mismo sol que hoy miro
Calentó tu figura y tus mañanas
Cuando eras uno, junto con el viento
Y era tuya esta tierra y sus entrañas.

Alguna vez en el fondo de la noche
 Entre el frío, la niebla o la nevada
Se escuchó el llanto que anunciaba vida:
De tu mujer tus raíces despertaban.

Alguna vez a la orilla del fogón
Con las estrellas cobijando vuestras almas
Tus abuelos te contaron las historias
Que conformaban la estirpe de tu raza.
 
Alguna vez entre la pampa y la meseta
Guanaqueaste en libertad con la esperanza
De aquel mañana que soñaron tus ancestros
En consonancia con la mapu y su enseñanza.

Pero un día esa amalgama con el cosmos
Fue quebrada como el hielo de la escarcha
Por el sable y la bala de un guerrero
Sediento de sembrar sólo matanza.

Con su dios, su lengua y su cultura
Te redujeron a tan sólo algunas almas
Prisioneras del racismo y la miseria
La esclavitud, la indignidad y la privanza.

Se quedaron con tus tierras y tus ríos
Con tus lagos, tus montañas y tu pampa
Esclavizaron tus mujeres y tus hijos
Y te privaron de tu vida de bonanza.

Alguna vez, quizás, talvez mañana
Se reivindique a tu cultura y a tu raza
Y realidad será el sueño de tus viejos
Que se durmieron con la esperanza
De regresar a su mapu bienamada.