10.4.12

Talvez ese día



Talvez algún día, cuando ya no duelas,
cuando por las noches no llore tu ausencia,
cuando en mi universo no seas mi estrella,
cuando seas nada y tu recuerdo muera,
talvez ese día…
talvez ese día vuelva a abrir mi puerta
a tus blancos dientes, a tus ojos de perla,
a la mansedumbre de tu piel canela
y al agua bendita que moja tu lengua.
Pero, amada mía, tenlo bien en cuenta,
no pidas amor, no sueñes quimeras,
no desees besos ni manos sinceras…
Talvez ese día… talvez ese día yo ya no te quiera.

Afinando libertades

Hay que afinarlos. A estos poemas brutos hay que afinarlos
como al café para que dé su aroma cuando grano,
igual que al potro en la doma, hay que amainarlo
y hay que darle forma como al alabastro
para en trozo de arte verlo transformado.
Hay que trabajarlo igual que a la arcilla
y hay que podarlo, así como al árbol
para que sus frutos nos den regocijo
cuando ya maduros queramos probarlos.
Más, nacieron libres en puro albedrío
¿Por qué censurarlos?
¿Acaso el poeta está a la rima atado?
¿Por qué no dejarlos que florezcan libres
y que sus palabras fluyan sin un trazo?
¿Qué quiere el poeta?
¿Expresar su canto o escribir rimando?
Talvez ambas cosas.
Es un instrumento el que tiene en sus manos
y para que suene  armónico y claro,
se debe afinar…
Para que no pierda su esencia y su encanto.

9.4.12

Besos vacíos (en la disco)


Besos vacíos, sangre furente,
aire agitado,cuerpos ardientes.
Un “te amo” ausente,
un “te deseo”
un poco urgente,
todo humedad,
todo simiente.
Besos vacíos,
madurez verde.
Un vaso más,
 tu “yo” se pierde,
humo y alcohol,
libre tu mente.
Curvas lascivas
desinhibidamente,
música disco,
tus blancos dientes.
Besos vacíos,
manos calientes,
lenguas obscenas,
tu cuerpo hierve.
Hoy no hay mañana,
martes o miércoles,
hoy te deseo
y no sé quién eres.

¿Qué pasará?


¿Qué pasará que mis niños lloran?
¿Qué pasará que el pueblo está triste?
¿Qué pasará que no creo en nada?
¿Qué pasará? ¿Qué pasará?
Mi pueblo no tiene trabajo y no encuentra consuelo
Mi pueblo tiene la esperanza y la fe por el suelo.
Mis niños están mal nutridos, sin ropa y con frío,
Mis niños no ríen como antes ¿qué pasa Dios mío?.
¿Qué pasará que hay tanta pobreza?
¿Qué pasará que a nadie le interesa?
¿Qué pasará que hay tanto egoísmo?
¿Qué pasará? ¿Qué pasará?
Mi gente no tiene hospitales dignos de mi gente,
Mi gente no tiene justicia justa y eficiente.
Mis niños no tienen escuelas dignas de mis niños,
Mis niños  están en la calle sin casa y cariño.
¿Qué pasará que nada vale una vida?
¿Qué pasará que no hay puerta de salida?
¿Qué pasará que hay tanta violencia?.
¿Qué pasará? ¿Qué pasará?
Mi gente se muere en las calles sólo por un peso,
Sabemos quién es el culpable y nadie está preso.
Mi gente se muere en las rutas y nadie hace nada.
Mi gente ya no se respeta ni es respetada.
¿Qué pasará? ¿Qué pasará?

4.4.12

Miedo de volar


Un día más,
es parte de esta eternidad
de besos fríos sin piedad,
de años luz de inmensidad,
y de claustra soledad.
No sé por qué me enamoré,
no eres mi tipo de mujer,
no eres el ángel que soñé,
no lo sé.
Poco a poco te pensé,
mucho a mucho te busqué,
y perdido me encontré.
Así fue.
Mi alegría marchite.
Mi sonrisa postergué.
Mi esperanza sepulté
y encerrado terminé.
Así es.
No sé por qué me enamoré
No eres el bálsamo que esperé
No eres las horas que ilusioné
Ni las alas que idee.
No lo sé.
Pero sigo junto usted,
esclavo de no sé qué
como un ave que enjaulé.
Talvez…
con un gran miedo de ser.

3.4.12

Sueña


Cuidado cuando tejas ilusiones muy finas
mas la dura realidad las pudiere quebrar
abriéndose en tu alma anunciada una brida
mellando en la esperanza las ansias de soñar.

Es la vida del hombre de ilusión vespertina
anhelo tras anhelo los días se nos van
y al mirar hacia atrás olvidas lo mezquina
que ha sido tu existencia en sueños-realidad.

¿Qué sería de mí sin ilusiones divinas
que como el agua del río siempre adelante van?
Acaso no existiere un proyecto, una cima
si no hubiera esperanza como cada día pan.

No renuncies a soñar, aunque cueste una herida
de deseo no cumplido, de esperanzas sin fraguar
porque hay un mañana, porque hay una vida
porque sin fantasías no habría realidad. 

1.4.12

Luna


Te vi  a lo lejos colgada allá en el cielo,
Justo al pasar la noche por la oscura vía
Y en vez de sensación de lejanía
Te sentí cual si fueras parte mía.

Te vi y pensé en ella, amada mía
Qué será  de ella y su letárgica agonía
Talvez esté llorando recluida
Talvez en mar de sombras oh perdida.

A ti que estás tan cerca de ella y mía
Préstale un poco de tu luz de carne viva
Llévala a pasear por tu inmensa algarabía
De amante enamorada de la vida.

Preséntale al gran sol que te ilumina
Y a las estrellas fugaces que titilan
Y envuélvela en el oro de tu brisa
Así tu halo la ilumine de alegría.

Quizás si tú haces esto luna mía
Ella se olvide de este amor que ya está en ruinas
Y se levante a caminar la nueva vida
Que está justo allí adelante
Cuando un amor muere o termina.

Cosechero


Las sombras largas de las finas alamedas
se recuestan en tu alma de manzanos y peras;
el sol se hace sangre en el ocaso
y penetra mi olfato la noche que se acerca.
 
Ha acabado otro día de la dura cosecha,
De escalera pesada, de transpirada tela
Y regreso hacia mi pieza falleciente
Por tus calles empedradas y maltrechas.

Entre aromas de alfalfas y de menta
Me zambullo en el agua de un canal que te riega
Agua bendita para mi piel cansada
Fresca quimera que mi alma renueva.

No conozco otro mundo, sólo chacra y acequia
¡Pero soy tan feliz pisando vuestra tierra!
Recogiendo tus frutos, sacando la maleza
Levantando la patria desde mi humilde senda.

Mi querido valle de entre las mesetas
Que siempre te colmes de manzanas y peras
Y que siempre mi mano pueda recogerlas
En el soleado estío, en la sórdida siesta.

Soy tu cosechero, levanto tu ofrenda
Soy ese que canta sobre la escalera
Soy el que entre plantas, aunque truene o llueva
Me rindo a tus pies como a una doncella.
Soy parte del polvo que en el viento peinas
Soy como el gorrión que anida en tu tierra
Y el que se levanta jornada tras jornada
a jalar tu rienda.

28.3.12

Memoria


Desde lo hondo de la memoria
Treinta mil almas oigo en clamor
Pidiendo a gritos que recordemos,
Que no olvidemos lo que pasó
En aquel marzo en que  belcebúes
Se apoderaron de La Nación
Fusil en mano y terror perverso,
Mordaza, muerte  y prohibición.

Se hicieron dueños de nuestras vidas,
De nuestros hijos, de los obreros,
Los estudiantes,
De los artistas y su creación.
Acribillaron las libertades,
Jóvenes vidas y su esperanza
En nefastos campos de concentración.

Desaparecieron sus inermes cuerpos
Tras secuestrarlos y torturarlos
Con cobardía y con vejación.
Los redujeron a simple carne
Encapuchados, desnudos, frágiles
Tan indefensos ante el dolor.
Morbos verdugos, hijos de la muerte
Látigo en mano, varas siniestras
Picana, asfixia y violación
Se hicieron dueños de sus personas
Con saña y sádica abominación.

Hicieron propios a nuestros niños,
Malditos diablos de la opresión
Cegaron almas
Libres, pensantes
Con su proceso de destrucción.
Quemaron libros, callaron radios,
Diarios, revistas, televisión
Amordazaron a los poetas,
A los cantantes y su canción.

El  pelo largo delito era,
Andar de noche insurrección.
El reunirse con los amigos
Con la familia, con los vecinos
Era amenaza de subversión.
Nos embarcaron hacia una guerra
Contra un Satán aún mayor
En una noche en delirium tremens
De un hijo ´e puta lleno de alcohol.

Sacrificaron a nuestros pibes
Usándolos de carne de cañón
Y cuando perdieron los muy cobardes
Los escondieron, los humillaron
Y los tiraron en un rincón.
Nunca les dieron honor de héroes
Que defendieron el pabellón
Celeste y blanco, allá en Malvinas
Contra britano pirata ladrón.

Madres dolientes, pañuelos blancos
Allí en la plaza  aún danzan hoy
Y nos recuerdan con su presencia
Que no olvidemos, que recordemos
A aquellos mártires que alguna vez
Libres soñaron
Con una nueva y gran nación.

¡Oíd Mortales! ¡Nunca más! 

Todo está grabado en la memoria (León Gieco)

18.2.12

Las manos del albañil


Déjanos descansar en este día,
Disfrutar de una fémina piel.
Deja que los callos se suavicen con caricias,
deja que las grietas se rellenen con su miel.
Deja que la carga cotidiana
se transforme en rizos sin peinar.
Deja que la sequedad del viento
no nos toque en este día con su mal.
Déjanos bañarnos en un pote de crema,
déjanos las manos de mil niños tomar.
Aléjanos del tacto del rugoso ladrillo,
protégenos de la reseca cal.
Deja por un día de construir el mundo,
de levantar la casa que jamás tendrás.
Deja que en tu muerte posemos unidas
cruzadas al pecho, blancas como pan.
Déjanos por siempre solidarias, fuertes,
estar donde alguien nos pudiere apreciar.
Déjanos poder abrazar a tu hermano
sembrar la esperanza y firmar la paz.

15.2.12

Morir amando

Rojas, bardas rojas.
Verde, alamedas verdes;
una ruta finita hacia adelante;
atrás quedaste vos y lo que fuimos.
-Miro el retrovisor-
está el pasado con su carga pesada,
un ataúd lleno de recuerdos,
una mezcla de mí con el mundo.
La radio y su manía de poner canciones,
que me trasladan a cuando eras mía.
Es una excusa más para acercarte.
Estoy lejos,
pero no puedo apartarme de vos,
no consigo sosegar este aluvión de suspiros
doloridos de razón.
No quiero despertar,
me estoy quemando,
en medio de la nada estoy viajando,
ya no es mío el control,
entregué el mando;
fue el destino, mi amor:
Mi destino es morir amando.

14.2.12

¿Qué más da?


Más allá del tiempo seré sueño infinito,
entre polvo de estrellas nadaré perdido;
el todo y la nada estarán conmigo,
guardias estelares cuidarán mi olvido.
Decidí nacer, por ello he vivido,
decidí vivir y elegir destinos,
caminé por campos verdes azulinos,
disfruté manjares, mujeres y vinos,
supe del amor y placeres divinos,
supe del dolor, supe ser mezquino.
Pero, hoy mi cuerpo yace allí tendido,
y sin la paloma se quedó mi nido;
un rayo de sol se filtra en los árboles,
una lágrima hipócrita rueda tan cobarde,
un manto de tierra, acaba mi tarde,
y la soledad como el fuego me arde.
Acaso esta noche mi cuerpo cabalgue
desnudo de tiempo su último viaje,
un destino incierto se yergue adelante
¿el cielo?, ¿el infierno?
 ¿Qué más da? ya estuve allí antes.

13.2.12

Pero estaba allí


Tenía una sonrisa de esas, para coleccionar
La vida en las mejillas, la paz en su mirar.
Una jungla rizada en su cabeza
Sus labios… dos cerezas a punto e estallar.
En soles, sus pupilas de horizonte negro
Un amplio mar su frente de tardes de febrero.
Medias lunas radiantes los arcos de sus cejas
Sensuales sus pestañas… un vuelo de belleza.

Tendría diecinueve, quizás un poco más
La vida por  venir, un mundo por soñar…
Pero estaba allí… en la dormida ciudad
Cubierta por madera… y flores por secar.

7.2.12

Axioma

Entonces comprendí: 
                                   no hay una sola verdad.

La verdad se acuña de a montañas
En los rostros cansados de los pobres
En sus ojos lánguidos y oscuros
En su piel curtida color cobre.
 
La verdad se disfraza de mentira
En la boca obscena del político
En las promesas al pobre prometida
En las palabras de un hipócrita analítico.

La verdad muere en el silencio
Del que cómplice mira de soslayo
Del cobarde que sabe pero calla
En la venal sonrisa del cipayo.

La verdad camina despojada
De la complicidad que adorna a la mentira
Alejada de espejitos de colores
Engalanada tan sólo de sí misma.

La he buscado creyéndola muy lejos
Enterrada en el sentir de los humanos
Más comprendí que estaba ahí adelante
En una abrazo, en una risa, en un poema,
en el sublime canto de unos pájaros.

6.2.12

Redención


Expira. No atiendas mi súplica desesperada,
sé que no duele. Mas,  no quiero mi dolor de perderte, para nada.
Así somos, así fuiste: egoístas, raza humana.
No dejes de partir sin legarme tu risa inmaculada,
no te vayas sin dejarme la ilusión de tu mirada.
Descansa. Me encanta tu sonrisa descarada,
la quiero para siempre en mi alma dibujada;
un vuelo de gorriones, un son de paz alada.
No quiero este dolor de perderte, para nada
pero ya lo decidiste, partirás a tu morada
de cielos azul  claro , de días de oro y plata, 
de amor puro y de calma.
…
Se notará la ausencia de tu carne en las mañanas,
pero más se notará… la presencia de tu alma