5.6.18

EMPATÍA OBRERA


Me veo en tus ojos,
En la pesadez de tu paso cansino,
En el apretar de tus manos callosas,
En el palpitar de esa copa de vino.
Me veo en tu vuelo,
El que nunca despegó del suelo,
El que se amarró a la soga de esperanza,
El que cada día te somete a duelo.
Me veo en tu ira,
En tu minusvalía frente a la batalla,
En esa impotencia que gastó tus años,
En ese dolor: el que nunca calla.
Me veo en tu cuerpo,
En la esclavitud de tus largas jornadas,
En el vomitivo cráter del hastío,
En esas limosnas que son casi nada.

¡Oh querido hermano!
Me pongo en tu talla,
Me calzo tu piel,
Me hundo en tu agua.
Comparto tu llanto,
Tu desesperanza.
Comparto tu ira,
Tu dolor, tu entraña.

¡Ay! ¡Ay cómo ansío la gloria divina!
Para yo pararme en las puertas de tu alma
Y poder quitar tu corona de espinas,
Y secar tu sangre la que nunca para.
¡Ay! ¡Ay querido hermano de esta patria mía!
De este territorio  asolado, en jirones,
Sabes que comparto tu mismo presente,
Futuro y pasado como otros millones
De trabajadores de ¡esta Patria Mía!
Que han deshilachado oscuros traidores.

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